thehumanway


Capuchinos en Cheng Du
agosto 31, 2009, 2:22 pm
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“Y tras una noche de perros, capuccinos in Cheng Du…

Escribo ahora desde la agradable y acogedora cafeteria de nuestro albergue en la capital del Este de China, Cheng Du, nuestra ciudad de entrada al Tibet. Sim Cozy’s es un agradable albergue de mochileros situado en el centro de la ciudad, paradero de cantidad de occidentales, que tras su periplo por China van a visitar la ciudad prohibida (Lhasa), bien cojiendo un avion o mediante la linea ferrea de reciente innauguracion que une las ciudades de Beijing y Lhasa, el corazon espiritual del Budismo. Para ambas cosas hay que tener un permiso del gobierno, expedido solamente a aquellos que hayan contratado los servicios de una agencia de viajes China…

Pues bien, este sitio esta llevado por una pareja de exmochileros que durante agnos viajaron por el mundo y al parecer saben exactamente lo que necesita un principe vagabundo, un caminante del Dharma, para sentirse comodo tras una pateada de varias horas o una noche en vela en uno de esos bulliciosos trenes chinos. El es coreano y ella japonesa, tienen un par de hijas graciosisimas que andan revoloteando por ahi con sus coletitas de cabello negro como el betun y sus dientes blanquisimos. Tenian una especie de casa amplia en el que ademas de atender el negocio hostelero criaban animales, esto estaba en el barrio antiguo de Cheng Du. Pero en algun momento, probalmente por la exquisitez de su trato y multiples atenciones como una nevera llena de productos lacteos, fruta fresca y zumos gratis y camas amplias rodeadas de bonitas cortinas de seda el asunto se les quedo pequegno y ahora tienen un edificio en una de las arterias principales de comunicacion, algo al norte, en el centro de la ciudad (muy cerca de la estacion de trenes)…

Cheng Du es una urbe en el orbe chino, una capital con la misma poblacion que Madrid pero absolutamente ignota, ya que su tamagno relativo con respecto a otras aglomeraciones urbanas del pais es pequegno. Cielo gris, afueras anonimas llenas de construcciones pequegnas, desordenadas, arboles de formas pintorescas y copas desarboladas, escombreras, pavimentos destrozados… La cosa no pintaba bien y de hecho, justo al bajar del tren nos dio exactamente la sensacion de haber hecho un viaje en circulo y no haber salido de la ciudad de Guiyang.  Habiamos pasado doce horas en un vagon de tercera clase chino, una noche inacabable y molesta, sin posibilidad de descansar: Vendedores de comida, juguetes o cepillos de dientes pasando continuamente con sus reclamas cansinas, una peste a sopa intensa que penetraba todo hasta la tapiceria y chinos insomnes cantando los hits del momento al son de su telefono movil a todo volumen a las tres y media de la magnana. Cuellos doblados, posiciones imposibles, el aire acondicionado demasiado alto. Guau, una montagna de cosas desagradables y una ciudad negra, tipico momento de viajero nazareno o viajero costalero…

Pues bien, en menos de una hora, todo eso habia cambiado absolutamente. Cinco minutos despues de hechar a andar vimos un sitio donde servian churros; al principio olian a churros, parecian churros y luego ademas se confirmaron como uno de los mejores churros que ninguno habia probado nunca. El cierre ideal a una noche de party. Nos hemos comido un par de ellos cada uno, con azucar y una taza de leche caleinte de soja deliciosa. La masa de patata estaba crujiente por fuera y suave por dentro, ademas los traian al segundo, recien hechos. Eran autenticas “porras salvavidas” para nosotros. Empezaron a florecer unas sonrisitas en algun punto de la mesa y a los pocos segundo pareciamos un grupo de chavalines contentos, destensados y bobos…

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Una Estampa de atardecer desde Zhahoxing
agosto 31, 2009, 2:20 pm
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Es veintiocho de agosto…

Acabamos de llegar a la ciuda de Liping, son las once y media de la magnana y estamos sentados sobre nuestras compagneras mochilas hasta la una y media de la tarde, hora en la que se prevee que salga el proximo autobus con destino a la ciudad de Kaili, a unas ocho horas de camino. Hoy nos levantamos mas temprano que de costumbre, sobre las siete  ya habia luz y una intensa actividad en el mercado de la calle principal de Zhaoxing (en China siempre vas tarde). Como en noches anteriores habiamos pasado bastante calor y ademas la humedad de este valle nos hacia sentirnos pegajosos e incomodos. Las cervezas frias y relucientes por la tarde a tres yuanes (25 centimos de euro) nos salvaban el cuello y es por lo que la produccion grafica y literaria del grupo de Thehumanway parece estar en bonanza.
Las LiQ son unas cervezas suaves, con solo tres grados de alcohol, se sirven en una elegante botella verde de seiscientos decorada con llamativas pegatinas llenas de caracteres chinos y signos de exclamacion. Estos chinos tienen neveras con vitrina por todos lados y siempre conservan una buena tropa de estas birras congeladas en el estante inferior. Beberte una de estas cuando esta a punto de atardecer, en estos humedos y torridos ocasos del sur de China (la tierra de enmedio) es una experiencia estupenda. Notas tu cuerpo sudar, tu frente humeda y tus manos lechosas, las piernas cansadas de patear; pero ahi sentado en un minusculo taburete de madera, oyendo a todos esos chiquillos locos por vivir, viendo cada arruga profundisima de la cara de los ancianos… alli puedes sentirte acompagnado, amcompagnado y tranquilo al mismo tiempo.

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Mongolia-Beijing-Guilin
agosto 24, 2009, 6:08 am
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Os escribo desde un cibercafe en Yangshuo, una pequegna ciudad arrocera rodeadad de enormes pinaculos de piedra, situada en el sur de China. A causa de la censura activa a ciertas paginas web y portales de internet no hemos podido ir actualizando el blog, como hubieramos desdeado desde un principio, pero aun asi nuestras retinsa siguen activas y las libreatas de dibujo no paran de crecer (En Chiuna es posible encontrar multitud de variedades de papel de una calidad extraordinaria e instrumental de dibujo y escritura a bajisimos precios)…
Desde que dejamos Irkrustk, en el confin oriental de Rusia y su precioso y cristalino Baikal, el viaje ha ido creciendo en intensidad, humanidad e interes.
Mongolia se mostro un pais hospitalario y cercano, donde la gente hab ita la aspera estepa o el desierto del Gobi con valentia y buen humor. A todo respondian con una sonrisa y sus ojos avidos de conocer otras cosas del mundo reparaban en cada detalle de nuestros dibujos, de nuestra ropa o de cualquier cosa que nosotros consideramos normal. Ellos, pueblo acostumbrado a los climas extremos y a la escasez de medios, nos felicitaban por el viaje y cuando nos veian comer de lata sentados en un bordillo se amistaban mas con nosotros… la enorme estepa era el verde telon de fondo de todo y de vez en cuando una yurta, una arquitectura sublime, ligera, llena de sabiduria constructiva, que con una estructura de biombo plegable que pesa unos pocos kilos y varias capas de lana premite superar ese clima extremo. La puertecita de madera, profusamente decorada siempre orientada al sur, por donde entra la luz, la estufa de chapa en el centro, que sirve de calefaccion, cocina y mesa para jugar a las cartas, las camas a uno y otro lado y los colores naranjas y rojos que conforman un universo amistoso y calido que les separa de la inmensidad del exterior…un autentico suegno que recorrimos en ocho dias los siete amigos, metidos en una furgoneta acompagnados de un simpatico guia (tugsu) y un chofer, ambos mongoles y que improvisaban continuamente la ruta, porque en Mongolia, tan extensa como es no hay muchas carreteras, hay sbretodo carriles, de mayor o menos dificultad pero sobretodo sin indicaciones. Ellos rien, y buscan algun pequegno picacho o hit al que referenciarse, al final siempre se encuentra el camino…”the way”

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Etapa rusa
agosto 8, 2009, 11:53 am
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Por Martin…

Saludos desde Irkrustk, ciudad a la que regresamos de nuevo tras la inolvidable experiencia de dos dias en Olkhon, una preciosa isla en medio del lago Baikal…
Tras visitar la capital rusa durante cuatro d’ias subimos al celebre tren transiberiano, cuya linea une las distantes ciudades de Moscu y Chita, a mas de seis mil kil’ometros al Este. La experiencia ha sido apasionante, sobretodo por el hecho de viajar en tercera clase, donde los comportamientos caracter’isticos de los rusos salen a relucir, gente silenciosa y acostumbrada a los severos modales de los funcionarios (que no dudan en levantarte la voz e incluso empujarte si pasas por ciertas partes del vagon y a ellos no les parece conveniente). La arquitectura reducidisima y la cualidad de todos los muebles de convertirse en superficies horizontales en las que dormir (osea, camas) hace que a las pocas horas se note el hacinamiento y tengamos que compartir tanto olores, como conversaciones en ese idioma tan extragno para nosotros que es el ruso y por supuesto, la radio techno rusa a todo trapo, que nuestros vecinos se empegnaban en mantener encendida incluso cuando dormian. Es curiosa la rutina aplastante en la que se sume uno cuando pasan los dias en el tren; primero un esplendido amanecer entre las tres y las cuatro de la madrugada (los amaneceres al igual que los ocasos duran horas y horas) luego el dia, con su luz difusa y nortegna iluminando los verdes e interminables prados. Cada par de horas una parada de quince o veinte minutos nos permitia estirar las piernas o comprar algun pequegno avio con el que calmar el hambre gracias a los mercadillos que se organizan en los andenes a la llegada del tren.

Manos agrietadas, caras arrugadas y muchos productos de autocultivo, ademas de varios tipos de cerveza y sopas de sobre era casi todo lo que se podia encontrar… Luego las noches de tren, con su runrun de cuna, que hemos llegado a hechar de menos y cinco dias despues, con la sensacion en el cuerpo de que hemos visto una secuencia de pinos, praderas y casas de maderas repetido un millon de veces, llegamos a la ciudad de Irkrustk, gris y caotica, nada acogedora…

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